Entidad Fundadora Mangado y Asociados
Razones de una presencia
Mangado y Asociados, despacho de arquitectura de Francisco Mangado Beloqui, puso en marcha la Fundación Arquitectura y Sociedad mediante una donación efectuada a través de la Sociedad Fundadora y con un impulso técnico, económico y de asesoría que tiene por objeto la promoción de valores sociales, y de compromiso, hacia una arquitectura y un desarrollo urbano sostenible y eficiente en términos de coste y producción.
El compromiso de Mangado y Asociados no termina en esta fase. Y de ahí la responsabilidad de seguir apoyando la Fundación en calidad de Patrono Colaborador, mediante una aportación económica anual con el objeto de que la Fundación mantenga el debate sobre la arquitectura y la ciudad en un ámbito social más amplio que el estrictamente ligado al trabajo arquitectónico. Para ello, trabajarán conjuntamente organizado exposiciones, ciclos, talleres y debates, y patrocinando premios y becas, y en general, desarrollando aquellas actividades que contribuyan a mejorar la calidad de la arquitectura y el desarrollo urbano en la sociedad actual.
Trayectoria de Mangado y Asociados
Mangado y Asociados pretende, con cada proyecto, ampliar el análisis sobre la arquitectura y proponer contenidos de alto interés. Esta reflexión se descubre en la densidad e intensidad traducida en los proyectos de este estudio de arquitectos. Mangado y Asociados aboga por una arquitectura de calidad que se encuentra en la investigación concreta y específica de cada pieza arquitectónica. Nuestra tradición en el estudio ha incidido en la vocación de una arquitectura de servicio y al servicio de la gente, que solucionase los problemas reales antes que permitiese el lucimiento de arquitecto como artista. La verdadera arquitectura icónica de nuestro tiempo incluye una faceta de responsabilidad social; eso que se denomina accountability en otros pagos. De este modo la belleza formal y la plástica de los materiales empleados secundan el ejercicio de una arquitectura eficiente, con presencia, en la que cada sección ha sido minuciosamente investigada, pero sobre todo, una arquitectura acorde a los tiempos que corren. Eso es lo que llamamos arquitectura inteligente.
Mi compromiso con la Fundación
A lo largo de mi vida la profesión de arquitecto me ha dado mucho, y junto a mis convicciones sociales y solidarias, hace tiempo sentía que yo sentía la obligación de devolver a la sociedad parte de lo que la sociedad me había dado. Es por ello, por lo que surge la posibilidad de impulsar esta Fundación, y trabajar mano a mano con sus equipos y con los patronos que se han sumando a esta aventura, con el objetivo de promover un análisis que pueda ser parte de la solución de los problemas de nuestro tiempo, buscando un concepto de arquitectura vinculada a valores éticos de utilidad, armonía y eficiencia.
Porque un edificio en sí no es nada, no es un objeto aislado de la sociedad de la que parte y que lo encarga y financia. Pues aunque sea privado no deja de ocupar un espacio público, es una concesión, en definitiva. Hacer eso sería pura caligrafía, estilo sin contenido, buena letra con palabras huecas. Por eso en otro lugar expliqué que habría que diseñar con la mano izquierda, (el que es diestro, ¡claro!, y si no al revés), con el objeto de calibrar mejor las dificultades, de evitar la velocificación del proyecto, por acordarnos de Paul Virilio, la banalización del trabajo arquitectónico convertido en simulacro, en pase de modelos.
La buena arquitectura es todo lo contrario: durabilidad y confort, y esto significa responder a las necesidades de la gente. Por eso mismo, se trata de primar el urbanismo sostenible e investigar en pos de una eficiencia energética y constructiva.
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